La presencialidad: una modalidad educativa más beneficiosa para el aprendizaje.
Hace dos años tras la llegada del virus Covid-19 muchas cosas cambiaron, entre estas la modalidad educativa. El estudio es una de las cosas más importante para la formación del ser humano; es el esfuerzo que realizan las personas para desarrollar destrezas y capacidades intelectuales incorporando, analizando y desarrollando conocimientos. Al ser peligroso reunirse con personas de nuestro entorno por miedo a que estén contagiados, el ministerio de salud pública propuso la modalidad distancia-virtual, con el fin de estudiar desde la comodidad de nuestras casas para evitar el incremento de contagios en el país. Después de dos años estudiando de manera virtual, si se daría la oportunidad de regresar a presenciales yo escogería esa opción sin dudarla, pues yo le veo más pros que contras a la presencialidad. De esta manera, presentaré varios argumentos por los cuales creo que sería una buena idea volver a las clases presenciales y por los que dejaría la modalidad virtual.
Las clases virtuales pueden quedarme como una experiencia, pues al asistir a clases de manera presencial durante todos mis años escolares, fue un tanto difícil adaptarme al nuevo modo de estudio. Entender fue una de las cosas más complicadas para mí, no porque yo no me lo disponía, sino porque a veces era dificultoso atender cuando a cada minuto se te entrecortaba la video llamada a causa del internet. En presenciales eso es lo contrario, pues no hay nada que interfiera y puedes atender muy bien las clases. También fueron muy complicadas las matemáticas. El hecho de que tu profesora explique y si no entiendes algo no poder pararte a la pizarra y señalarle donde se te complica, es difícil. Hay veces donde no puedo explicar en qué parte se encuentra el número o la fórmula que no entiendo y para no estresar a la profesora me quedo callada.
Por otro lado, un aspecto que creo que éste si es un tanto personal, es lo difícil que se me hace no quedarme dormida en las clases. No me duermo tarde, ni me amanezco hasta las 4 de la mañana, pero aun así el sueño me gana. Cuando iba a presencial, nunca me quedaba dormida, los ruidos del aula, hablar con mis compañeros y todo eso, me hacía estar despierta y feliz. Para terminar, el último factor que lo considero muy importante tenerlo en cuenta es que ahora te mandan los deberes para que los entregues el mismo día que te lo mandan, cuando en la normalidad nos mandaban de un día para el otro. En mi opinión, entregar un deber para el mismo día es muy forzoso, ya que además de cumplir con tus obligaciones, tienes una vida aparte a la del colegio, en la que convives, haces lo que tus padres te pidan y también está el tiempo libre que es muy importante tomarlo.
A manera de cierre, es entendible que el ministerio de salud pública opte por medidas como lo es la virtualidad. No los juzgo, sino les aplaudo, porque gracias a eso pudimos haber evitado muchos más contagios de los que se han registrado. Cuando mejore la situación sería muy oportuno volver a presenciales. Dado los motivos, llego a la conclusión de que la presencialidad es más beneficiosa para un mejor aprendizaje que la virtualidad.
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